lunes, 24 de abril de 2006

Un día sin sonreír, es un día perdido.


Se me hace difícil, pero tengo que hacerlo. No es mi intención dejar de postear ni dejar de visitar vuestras casas, pero ahora mismo, por ritmo de trabajo, y más adelante, por unas merecidas vacaciones que necesito tomar, me es imposible seguir con este blog. Espero volver el quince de mayo. Sed felices. Besos y abrazos a tod@s.

viernes, 21 de abril de 2006

“El pintor de batallas” de Arturo Pérez-Reverte

"Nadó ciento cincuenta brazadas mar adentro y otras tantas de regreso, como cada mañana, hasta que sintió bajo los pies los guijarros redondos de la orilla. Se secó utilizando la toalla que estaba colgada en el tronco de un árbol traído por el mar, se puso camisa y zapatillas, y ascendió por el estrecho sendero que remontaba la cala hasta la torre vigía. Allí se hizo un café y empezó a trabajar, sumando azules y grises para definir la atmósfera adecuada. Durante la noche -cada vez dormía menos, y el sueño era una duermevela incierta- había decidido que necesitaría tonos fríos para delimitar la línea melancólica del horizonte, donde una claridad velada recortaba las siluetas de los guerreros que caminaban cerca del mar. Esos los envolvería en la luz que había pasado cuatro días reflejando en las ondulaciones del agua en la playa mediante ligeros toques de blanco de titanio, aplicado muy puro. Así que mezcló, en un frasco, blanco, azul y una mínima cantidad de siena natural hasta quebrarlo en un azul luminoso. Después hizo un par de pruebas sobre la bandeja de horno que usaba como paleta, ensució la mezcla con un poco de amarillo y trabajó sin detenerse durante el resto de la mañana. Al cabo se puso el mango del pincel entre los dientes y retrocedió para comprobar el efecto. Cielo y mar coexistían ahora armónicos en la pintura mural que cubría el interior de la torre; y aunque todavía quedaba mucho por hacer, el horizonte anunciaba una línea suave, ligeramente brumosa, que acentuaría la soledad de los hombres -trazos oscuros salpicados con destellos metálicos- dispersos y alejándose bajo la lluvia."

miércoles, 19 de abril de 2006

35


No soy muy partidario de este tipo de celebraciones, pero dado el carácter personal que esta tomando últimamente este blog, y coincidiendo en que es un número redondo, me ha parecido adecuado aportar este dato sobre mí: hoy cumplo treinta y cinco años. Una vez escritos me parecen muchos, pero puedo asegurar que han pasado como un suspiro. A esta edad tendría que tener muchas cosas resueltas, pero no es el caso. Si hago un balance de mi vida, tengo importantes temas pendientes: no tengo casa propia, ni pareja con quién compartirla; no he estado en un mismo trabajo más de cuatro años, siempre buscando uno que me llenara por completo; no me siento orgulloso de mi mismo, pero tengo la esperanza de que algún día sí lo esté. Y eso es lo que me mueve en este mundo: la ilusión de conseguir aquello que deseo, de compartirlo con la mujer de mi vida, de ser yo mismo y estar satisfecho de ello. Quizás sea pedir mucho, pero treinta y cinco no se hacen cada día.

martes, 18 de abril de 2006


"Los espejos se emplean para verse la cara;
el arte para verse el alma."

George Bernard Shaw

lunes, 17 de abril de 2006

Mi pasión por Nueva York


Supongo que todo aquello que nos crea una fascinación en nuestra niñez, nos acompañará siempre, aunque vayamos añadiendo nuevas experiencias a nuestra mochila vital. Eso es lo que me ocurre a mí con Nueva York. Al principio de los años ochenta, un íntimo amigo de mis padres se fue a vivir a Nueva York. Se había divorciado y había tenido que cerrar su negocio, así que decidió empezar una nueva vida en esa ciudad. Yo tendría unos diez años y vivía ilusionado con las cartas que nos enviaba explicándonos que tal le iba en su experiencia americana. Esperaba ansioso ver en el buzón de casa esos sobres con bordes azules, blancos y rojos del correo aéreo. Fue mitad por lo que él nos explicaba, mitad por lo que veía en las películas, que tenía Nueva York totalmente idealizada.

En 1987 mis padres y yo fuimos un mes a su casa, en el barrio de Queens. El impacto de la ciudad en el chaval de 16 años que era yo por aquel entonces fue enorme. Si las historias que nos explicaba por carta ya me fascinaban, aquella experiencia me marcó profundamente. Sin conocimientos de inglés y relacionándome sobretodo con hispanos, empecé a descubrir la verdadera ciudad. El olor a especias de los pasillos de aquel edificio de tocho rojo en Queens Boulevard, no dejaba de recordarnos que vivíamos en un barrio de mayoría asiática. Aunque existen barrios claramente diferenciados dependiendo de la comunidad predominante, la mezcla de razas, religiones y orígenes es brutal.



Diez años después, cuando estábamos preparando el viaje de fin de carrera, mi amigo Joan y yo conseguimos que el viaje fuera a Nueva York. Fue una semana muy especial para mí. En nuestra clase solo éramos veinte personas y el viaje de fin de estudios, por diferentes razones, solo lo hicimos ocho. La ciudad la visitamos juntos, pero después de las obligadas paradas en los lugares más conocidos, cada uno fue seleccionando lo que quería ver, dependiendo de sus gustos personales. Así fue como, solos, o en grupos de dos o tres, nos perdimos por la ciudad, por sus calles, entre la gente. Nueva York es una ciudad tan cosmopolita, con tantas culturas y en la que se hablan tantos idiomas, que nadie se siente extraño. Una mañana me levanté pronto y fui al dinner que estaba en la esquina de la manzana del hotel. Pedí un café con leche para llevar, que me sirvieron en uno de esos enormes vasos de cartón. En pleno invierno y con mi vaso de cartón cogido con las dos manos, me dispuse a visitar el MOMA (Museum Of Modern Art). Esperando que el semáforo de una de las avenidas se pusiera en verde, se me acercó un repartidor y me preguntó por una dirección. No le supe indicar, pero, tanto que me preguntara, como no saber contestarle, hicieron que me sintiera como un neoyorkino más.



En 2007 he decidido volver a ir, para cumplir con una tradición no escrita de visitarla cada diez años. No sé si la ciudad y sus habitantes habrán cambiado mucho después del 11-S. Espero que no, aunque seguramente el corazón se me encogerá cuando pase por el World Trade Center y no vea esas impresionantes torres gemelas que dominaban el horizonte de la ciudad. Ver por televisión como caían me pareció increíble. No dejaba de decir: “no puede ser..., no puede ser...” Lo único que me preocupa es George W. Bush, porque tal y como se están poniendo las cosas, puede que declare persona non grata a todos aquellos que no seamos estadounidenses. Los neoyorkinos siempre han dicho que Nueva York es diferente al resto de los Estados Unidos; físicamente esta ahí, pero que no tiene nada que ver con gran parte del país. Y tienen razón: en las últimas elecciones presidenciales, en el total de los distritos de Nueva York, John Kerry obtuvo el 75% de los votos mientras que George Bush solo consiguió el 25%. Incluso hubo distritos en que la diferencia llegó a ser de 90-10. Hasta en eso me siento neoyorkino. Porque Bush será el presidente de los Estados Unidos, pero no gracias a Nueva York.

Woody Allen, Paul Auster y tantos otros hacen que tenga siempre a Nueva York muy presente. Me muero de ganas de estar allí de nuevo, porque, aunque sea una frase muy manida, impresa en pegatinas y camisetas, no deja de ser cierta en mi caso:
I love N.Y.

domingo, 16 de abril de 2006

"Le petit prince" de Antonie Saint-Exupéry


Les grandes personnes aiment les chifres. Quand vous leur parlez d'un nouvel ami, elles ne vous questionnent jamais sur l'essentiel. Elles ne vous disent jamais: "Quel est le son de sa voix? Quels sont les jeux qu'il préfère? Est-ce qu'il collectionne les papillons?" Elles vous demandent: "Quel âge a-t-il? Combien a-t-il de frères? Combien pése-t-il? Combien gagne son père?" Alors seulement elles croient le connaître.

A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: "¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?" Pero en cambio preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?" Solamente con estos detalles creen conocerle.

"El Principito" de Antoine Saint-Exupéry

sábado, 15 de abril de 2006

Midi-Pyrénées (sud de la France)




Toulouse (Haute-Garonne)

Vernajoul (Ariège)

Foix (Ariège)

Mirepoix (Ariège)

Aix-les-Termes (Ariège)






















Rue des arts (Toulouse)

















Aux six soeurs librairie (Toulouse)

















Pont Neuf (Toulouse)

















Café du jardin Musée Saint-Raymond (Toulouse)

















Basilique Saint-Sernin (Toulouse)

















Place des couverts (Mirepoix)

















Mairie (Mirepoix)
















Couverts (Mirepoix)
















La maison des consuls (Mirepoix)
















Domaines labourés (Foix)




















Chateaux de Foix
















Eglise de Vernajoul
















Hotel de la Paix (Aix-les-Termes)

jueves, 6 de abril de 2006

"Metafísica de los tubos" de Amélie Nothomb

"En el principio no había nada. Y esa nada no estaba ni vacía ni era indefinida: se bastaba sola a sí misma. Y Dios vio que aquello era bueno. Por nada del mundo se le habría ocurrido crear algo. La nada era más que suficiente: lo colmaba.

(…)

Acababa de enterarme de la terrible noticia a la que, un día u otro, todo humano tiene que enfrentarse: lo que amas, lo perderás. “Lo que te ha sido dado te será arrebatado”: así es como se formula el desastre que iba a convertirse en el leitmotiv de mi infancia, de mi adolescencia y de las peripecias subsiguientes. “Lo que te ha sido dado te será arrebatado”.

(…)

“Ya que no estaremos mucho tiempo juntos, te voy a dar en un año todo el amor que te habría podido dar en una vida”."


martes, 4 de abril de 2006

Protestas en París


Foto: g

En París tienen tiempo para todo: para protestar por el contrato de primer empleo (contrat première embauche -CPE-) y para otras cosas. Hoy siguen las movilizaciones: jornada de huelga general en todo el país y varias manifestaciones, siendo la más destacada la convocada a las 14.30h en la plaza de la República de París, el mismo escenario de esta foto.

domingo, 2 de abril de 2006

Carpe Diem. Memento Mori.


Vive el momento. Recuerda que morirás.

¿Es mejor recordar o no tener recuerdos?
Los recuerdos, las experiencias pasadas, nos aportan un mayor conocimiento de nosotros mismos, del mundo que nos rodea y del que formamos parte. Sean buenos o malos, todos son necesarios en nuestras vidas, aunque algunos deseáramos borrarlos. ¿O sería mejor deshacernos de ellos?

jueves, 30 de marzo de 2006

Tiranía aceptada


"Los medios de comunicación masiva se han convertido en inmensos catálogos de publicidad, tendencias y reclamos. En tiranuelos de la imbecilidad de turno. Que se debe hacer, leer, decir, llevar, ser. Algo imposible, desde luego, sin la complicidad de los receptores del mensaje; sin el aplauso y refocile de las victimas incapaces del menor sentido crítico ante el modo en que se deforma la realidad para adaptarla a las tendencias impuestas o por imponer."

Arturo Pérez-Reverte

domingo, 26 de marzo de 2006

Noche grande con Bebo

Repasando la programación del Festival Internacional de música que celebran cerca de mi residencia habitual, ha venido a mi memoria la gran noche que disfrute hace ahora un año, gracias al maestro Bebo Valdés, que actuó como clausura del Festival.



Qué noche la del 18 de marzo de 2005!! Fue toda una experiencia poder escuchar a este veterano músico cubano, al que la fama y el éxito le han llegado en esta segunda juventud que parece vivir encima de un escenario. La sala, que normalmente interrumpe con aplausos a los artistas, mantenía un respetuoso silencio al final de cada solo que interpretaban. No por ser un público frio, sino porque era una delicia escuchar a Bebo Valdés al piano para seguidamente deleitarse con un solo del maestro Colina al contrabajo. Nunca había visto tanto talento junto encima de un escenario.

El repertorio que interpretaron incluía desde antiguos sones de Benny Moré (con el que Bebo tocó en el mítico Tropicana), pasando por canciones de Gershwin, y atreviendose incluso con el tema de la película "el cazador" que Bebo bordó. Puede interpretar lo que desee, porque tiene un talento y un alma que vuelca en el piano.

Está de gira por España con Bebo de Cuba así que no se lo pierdan. Yo estoy deseando volver a escucharlo y a vivirlo. Gracias Bebo por una noche grande.

jueves, 23 de marzo de 2006

"Antes que ver el sol"

Si te vas, se me va a hacer muy tarde
y además, solo intento cuidarte
ay cuando, mi vida cuando
va a ser el día que tu pared desaparezca


Fabriqué un millón de ilusiones
prisioneras que se hicieron canciones
ay cuando mi vida cuando
vas a cerrar tus ojos por mi


oooooooooo
antes que ver el sol
prefiero escuchar tu voz
oooooooooo
antes que ver el sol
prefiero escuchar tu voz


Si te vas para que regresaste
y además solo quise besarte
ay cuando mi vida cuando
va a ser el dia que tu pared desaparezca


Prefiero tu voz, prefiero tu voz
prefiero escuchar tu voz
antes que ver el sol
prefiero escuchar tu voz


Autor de la canción: Coti Sorokin

miércoles, 22 de marzo de 2006



¡qué pequeña es la luz de los faros!
de quien sueña con la libertad…


"Pájaros de Portugal" de Joaquín Sabina
Empezar de cero.
Volver a empezar de cero.
¿Cuántas veces se puede hacer?
¿Cuántas veces podemos huir de nosotros mismos?


definir. (Del lat. definīre).
1. tr. Fijar con claridad, exactitud y precisión la significación de una palabra o la naturaleza de una persona o cosa.
2. tr. Decidir, determinar, resolver algo dudoso.
3. tr. Pint. Concluir una obra, trabajando con perfección todas sus partes, aunque sean de las menos principales.
4. prnl. Adoptar con decisión una actitud.

Eso es lo que tengo que hacer: definirme.

"Trópico de cáncer" de Henry Miller


"Se puede vivir sin amigos, como se puede vivir sin amor, o incluso sin dinero, ese supuesto sine qua non. Se puede vivir en París -¡eso lo descubrí!- simplemente de pena y angustia. Amargo alimento: quizás el mejor que existe para ciertas personas."

"No es cuestión de disfraces" de Judit Mascó

Judit Mascó es modelo y miembro del Consejo Asesor de Intermón Oxfam. Este artículo fue publicado ayer en las páginas de opinión de "El periódico de catalunya". Reproduzco este artículo porque creo que en el se expresa con moderación y sin los aspavientos a los que nos tienen acostumbrados los políticos, la repulsa que yo también siento respecto a un comentario que hizo Eduardo Zaplana.



"He viajado en distintas ocasiones a Mozambique, país maravilloso donde tuve mi primera experiencia de voluntariado con Intermón Oxfam. Allí descubrí la grandeza del continente africano, sus gentes. Llegar allí por primera vez es experimentar sensaciones muy básicas, como los olores, los colores, otros ruidos, otras miradas de curiosidad, porque nos ven diferentes, porque vestimos diferente, porque nos movemos diferente...

Nunca olvidaré la bienvenida que nos ofrecieron en una de las visitas que hice con mis compañeros a una cooperativa rural de mujeres, al norte de Maputo. Cantaron y bailaron para nosotros, y me incorporaron al grupo de mujeres. Me cogieron de las manos, me dieron de comer, y participe de la hospitalidad y alegría de quien te lo está dando todo de corazón. Una muestra de su afecto fue ofrecernos sus vestidos y compartir sus bailes. Para nadie aquello fue un carnaval, todo lo contrario: se trataba de hacer nuestras las ofrendas de unas mujeres, motor de África, que poca cosa más nos podían dar.

Por ello, no puedo entender la falta de sensibilidad de algún político, que se ha mofado de eso. No hay mejor escuela en la vida que los viajes, y tal vez a esa persona le falte viajar y comprender a un continente como África. Saber y experimentar otras culturas te hace ser más sensible hacia costumbres diferentes a la nuestra. Y no creo que se trate de una cuestión de machismo hacia otras mujeres políticas, sino de no tener la capacidad de poder apreciar la hospitalidad de las mozambiqueñas hacia nuestras representantes."

martes, 21 de marzo de 2006

"Cartas a un joven poeta" de R.M.Rilke

París, 17 de febrero de 1903

Distinguido señor mío:

Su carta me ha alcanzado hace sólo pocos días. Quiero darle las gracias por su grande y afectuosa confianza. Apenas puedo hacer otra cosa; no puedo entrar en lo que son estos versos, porque estoy demasiado lejos de toda intención crítica. No hay cosa con la que pueda tocarse tan escasamente una obra de arte como con las palabras críticas: siempre se va a parar así a malentendidos más o menos felices. Las cosas no son todas tan palpables y decibles como nos querrían hacer creer casi siempre; la mayor parte de los hechos son indecibles, se cumplen en un ámbito que nunca ha hollado una palabra; y lo más indecible de todo son las obras de arte, realidades misteriosas, cuya existencia perdura junto a la nuestra, que desaparece.

Adelantando esta advertencia, sólo puedo decirle, además, que sus versos no tienen una manera de ser propia, pero sí son callados y escondidos arranques hacia lo personal. Con máxima claridad lo percibo en la última poesía, Mi alma. Ahí, algo propio quiere llegar a ser palabra y melodía. Y en la hermosa poesía A Leopardi crece quizá una especie de parentesco con aquel gran solitario. A pesar de eso, estos poemas todavía no son nada por sí mismos, nada independiente, ni aun el último y el dedicado a Leopardi. La amable carta que usted acompaña no deja de explicarme algunos defectos que noté en la lectura de sus versos, sin poder darle su nombre propio.

Pregunta usted si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí. Antes ha preguntado a otros. Lo envía usted a revistas. Los compara con otros poemas, y se intranquiliza cuando ciertas redacciones rechazan sus intentos. Ahora bien (puesto que usted me ha permitido aconsejarle), le ruego que abandone todo eso. Mire usted hacia fuera, y eso, sobre todo, no debería hacerlo ahora. Nadie puede aconsejarle ni ayudarle, nadie. Hay sólo un único medio. Entre en usted. Examine ese fundamento que usted llama escribir; ponga a prueba si extiende sus raíces hasta el lugar más profundo de su corazón; reconozca si se moriría usted si se le privara de escribir. Esto, sobre todo: pregúntese en la hora más silenciosa de su noche: ¿debo escribir? Excave en sí mismo, en busca de una respuesta profunda. Y si ésta hubiera de ser de asentimiento, si hubiera usted de enfrentarse a esta grave pregunta con un enérgico y sencillo debo, entonces construya su vida según esa necesidad: su vida, entrando hasta su hora más indiferente y pequeña, debe ser un signo y un testimonio de ese impulso. Entonces, aproxímese a la naturaleza. Entonces, intente, como el primer hombre, decir lo que ve y lo que experimenta y ama y pierde. No escriba poesías de amor; apártese ante todo de esas formas que son demasiado corrientes y habituales: son las más difíciles, porque hace falta una gran fuerza madura para dar algo propio donde se establecen en la multitud tradiciones buenas y, en parte, brillantes. Por eso, sálvese de los temas generales y vuélvase a los que le ofrece su propia vida cotidiana: describa sus melancolías y deseos, los pensamientos fugaces y la fe en alguna belleza; descríbalo todo con sinceridad interior, tranquila, humilde, y use, para expresarlo, las cosas de su ambiente, las imágenes de sus sueños y los objetos de su recuerdo. Si su vida cotidiana le parece pobre, no se queje de ella; quéjese de usted mismo, dígase que no es bastante poeta como para conjurar sus riquezas: pues para lo creadores no hay pobreza ni lugar pobre e indiferente. Y aunque estuviera usted en una cárcel cuyas paredes no dejaran llegar a sus sentidos ninguno de los rumores del mundo, ¿no seguiría teniendo siempre su infancia, esa riqueza preciosa, regia, el tesoro de los recuerdos? Vuelva ahí su atención. Intente hacer emerger las sumergidas sensaciones de ese ancho pasado; su personalidad se consolidará, su soledad se ensanchara y se hará una estancia en penumbra, en que se oye pasar de largo, a lo lejos, el estrépito de los demás. Y si de ese giro hacia dentro, de esa sumersión en el mundo propio, brotan versos, no se le ocurrirá a usted preguntar a nadie si son buenos versos. Tampoco hará intentos de interesar a las revistas por esos trabajos, pues verá en ellos su amada propiedad natural, un trozo y una voz de su vida. Una obra de arte es buena cuando brota de la necesidad. En esa índole de su origen está su juicio: no hay otro. Por eso, mi distinguido amigo, no sabía darle más consejo que éste: entrar en sí mismo y examinar las profundidades de que brota su vida: en ese manantial encontrará usted la respuesta a la pregunta de si debe crear. Tómela como suene, sin interpretaciones. Quizá se haga evidente que usted está llamado a ser artista. Entonces, acepte sobre sí ese destino, y sopórtelo, con su carga y su grandeza, sin preguntar por la recompensa que pudiera venir de fuera. Pues el creador debe ser un mundo para sí mismo, y encontrarlo todo en sí y en la naturaleza a que se ha adherido.

Pero quizá, después de ese descenso en sí y en su soledad, deba renunciar a llegar a ser poeta (basta, como he dicho, sentir, que se podría vivir sin escribir para no deber hacerlo en absoluto). Sin embargo, tampoco entonces habrá sido en vano este viraje que le pido. En cualquier caso, a partir de ahí, su vida encontrará caminos propios, y le deseo que sean buenos, ricos y amplios, mucho más de lo que puedo decir.

¿Qué más he de decirle? Todo me parece subrayado como es debido: para terminar, sólo querría aconsejarle todavía que vaya creciendo tranquilo y serio a través de su evolución: no podría producir un destrozo más violento que mirando afuera y esperando de fuera una respuesta a preguntas a las que sólo puede contestar, acaso, su más íntimo sentir en su hora más silenciosa.

Ha sido para mí una alegría encontrar en su carta el nombre del señor profesor Horacek; conservo hacia ese sabio, tan digno de afecto, un gran respeto y un agradecimiento que dura a través de los años. Si usted quiere, le ruego que le exprese mis sentimientos; es muy bondadoso por su parte que todavía me recuerde, y sé apreciarlo.

Los versos que tan amistosamente me ha confiado se los devuelvo ahora. Y le vuelvo a agradecer la grandeza y la cordialidad de su confianza, de la cual, mediante esta respuesta sincera, dada según mi mejor saber, he tratado de hacerme un poco más digno de lo que, como desconocido, soy realmente.

Con toda cordialidad y simpatía,

Rainer Maria Rilke



Hoy, primer amanecer de la primavera.
Hoy, Día Internacional de la Poesía.

sábado, 18 de marzo de 2006

Lugares donde estar








En "Le pure café" de Paris, tomando un citron pressé con Julie Delphy.
















En "Brooklyn Cigars & Co." de Nueva York, fumando un sckimmel penninks con Auggie y el alter ego de Paul Auster.










En la fontana di Trevi de Roma, de fiesta y metido en el agua con Anita y Marcello.










En el bar del Park Hyatt Hotel de Tokio,
tomando un suntory
con la deliciosa Scarlett Johansson.

jueves, 16 de marzo de 2006



"En la escuela de la guerra que es la vida
lo que no te mata te hace más fuerte."

Friedrich Nietzsche